FALSO AUTÓNOMO, COMO IDENTIFICARLO Y QUE HACER.
25 Oct

FALSO AUTÓNOMO, COMO IDENTIFICARLO Y QUE HACER.

Introducción

Detalles que tienen los jueces para decidir si eres falso autónomo

Modo explicativo: Diferencia entre falso autónomo y TRADE

¿Qué haces si sospechas que eres falso autónomo?

Introducción

¿Qué es un falso autónomo? El “falso autónomo” es una situación ilegal cada vez más frecuente mediante la cual las empresas contratan como autónomos a trabajadores que realmente deberían estar en su plantilla, o lo que es lo mismo, aquel trabajador o trabajadora que, aunque formalmente parece un autónomo, realmente tiene todas las características de un trabajador por cuenta ajena y debería estar prestando sus servicios a la empresa mediante un contrato de trabajo.

A demás, no estaría protegido por el Estatuto de los Trabajadores ni por el convenio colectivo, ni como tampoco derecho a indemnización al finalizar la relación laboral ni protección del desempleo.

En los últimos años, se han disparado las sospechas de que las empresas, especialmente las surgidas de la economía digital, se estaban valiendo de esta forma de contratación fraudulenta por el ahorro que les supone a las empresas.

Las resoluciones, han sido desiguales en función de las condiciones establecidas por cada empresa o compañía. No podrá llegarse a una conclusión general válida para todos los casos, sino que deberán estudiarse las circunstancias de cada caso.

¿Qué detalles tienen en cuenta los jueces para decidir la existencia de un falso autónomo?

Inexistencia de flexibilidad

El trabajador o trabajadora que opera de manera autónoma se caracteriza, porque puede organizar y distribuir sus tareas libremente. Por tanto, un indicador que ayuda a identificar si existe una relación laboral oculta es si la empresa fija una serie de obligaciones o pautas a la hora de desarrollar las labores, si impone un horario laboral u obliga a fichar al empezar y acabar la jornada.

Consiste en determinar si el trabajador cumple con los elementos propios de la contratación por cuenta ajena. Estos vienen definidos en el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores, y son dependencia (es decir, que el trabajo se realice bajo la organización y dirección de otra persona) y ajenidad (que la empresa asume los riesgos y los beneficios).

Uso de herramientas de la empresa

Otro indicio revelador es si, pese a cotizar en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), el trabajador realiza sus tareas en las instalaciones de la compañía junto con el resto de la plantilla, o si usa herramientas que le proporciona la empresa, entre otros elementos. En esta línea, también es un elemento revelador si el empleado está obligado a realizar el servicio personalmente y no puede valerse de colaboradores. otras señales que pueden resultar más evidentes, como si la compañía cuenta con empleados por cuenta ajena que desempeñan las mismas labores que el autónomo, “o si antes de darse de alta en el RETA, la persona estaba contratada por cuenta ajena y hacía tareas idénticas”.

Tener un salario fijo

La retribución. “Es importante identificar si el aparente autónomo tiene la capacidad de fijar sus precios o tarifas o si, por el contrario, le vienen impuestos de forma fija cada mes”. Este segundo escenario sería propio de una relación laboral por cuenta ajena.

En este sentido, también es un signo de relación fraudulenta si el trabajador no corre el riesgo de tener pérdidas, ya que cobra lo estipulado en un contrato independientemente del resultado, o si se le puede sancionar o penalizar por incumplimiento o falta de desempeño.

No tendrá derecho a un salario, si no que tendrá que facturar a la empresa. No hay nóminas, porque el falso autónomo emite facturas a la empresa.

Solicitud de vacaciones y otros permisos

El trabajador por cuenta propia no tiene en sí un derecho a las vacaciones porque, al distribuirse su labor libremente, él es el encargado de decidir cuándo trabaja y cuándo no. Por tanto, un claro indicio de falso autónomo es que sea la empresa la que organice las vacaciones “o la que autorice otros permisos retribuidos”, como la baja por paternidad o maternidad, por hospitalización de un familiar, mudanza, etc.

Al “falso autónomo” no se le aplica ni el Estatuto de los Trabajadores, ni el Convenio Colectivo, por lo que no tendrá derecho a ninguno de los derechos ahí reconocidos (no tendrá vacaciones, pagas extra, permisos retribuidos, etc.). Al falso autónomo se le aplica el derecho civil y el mercantil, como si fuese realmente un autónomo, y este derecho tiene mucha menos protección para él.

Cartera de clientes

Es significativo determinar a quién pertenece la cartera de clientes, y de quién es la marca que se ofrece en el mercado. Si la respuesta es la empresa, hay más probabilidades de que el contrato sea de falso autónomo.

Para las compañías, un contrato de estas características es una solución muy rentable, ya que otorga una serie de ventajas económicas, “como eludir el coste de las cotizaciones, el derivado del despido y otros gastos indirectos como herramientas de trabajo, formación y sindicalización”.

La situación de los falsos autónomos es de total desprotección: ninguna ventaja y todos los inconvenientes. O bien, tener todas las obligaciones de un trabajador por cuenta ajena y ninguno de sus derechos.

Modo explicativo: Diferencias entre “falso autónomo y un TRADE.

Un TRADE, es un Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente.

La principal diferencia es que la situación del falso autónomo es una situación de fraude e ilegal, mientras que el TRADE está reconocido por la ley.

El TRADE es un verdadero autónomo, solo que trabaja para un solo cliente. Es una figura reconocida legalmente y que tiene una protección específica por esa dependencia de una fuente de ingresos principal. Lo que caracteriza al autónomo económicamente dependiente es que al menos tres cuartas partes de su actividad dependen de un mismo cliente, pero conserva su autonomía, su propia capacidad de organización y medios de trabajo.

Mientras que el TRADE puede llevar a cabo su actividad para otros clientes y fuera de la organización del cliente principal, el falso autónomo no tiene esa posibilidad y está completamente integrado en la organización y dirección del “cliente/empresario”.

Si bien el TRADE tiene un contrato firmado con el cliente en el que se regulan ciertas condiciones del trabajo a realizar, estas condiciones son mucho más flexibles.

Ejemplo: El que tiene un camión que es de su propiedad, aunque trabaja para un solo cliente, una gran empresa de envíos. Él es responsable de sus medios de producción (el camión), su mantenimiento, etc. y elige las rutas de reparto. La empresa le entrega todos los días los paquetes a repartir y él se organiza. Si un día este trabajador quisiera hacer un encargo puntual para otra empresa, podría hacerlo, porque es autónomo y su contrato como TRADE con la empresa principal no le impide trabajar para otros clientes, respectando las condiciones que haya pactado con el cliente principal

¿Qué haces si sospechas que eres falso autónomo?

Lo primero, es ponerte en contacto con nosotros, a través de la asesoría laboral 623 156 504 (solo WhatsApp o Telegram, mensajes o audios), por correo a asesoria@sscc.org.es , directamente en nuestra web o en nuestra sede en horario provisional, lunes de 10H a 13H y jueves de 18H a 20H.

Como hemos visto, la situación de los falsos autónomos es de absoluta ilegalidad: están dados de alta como autónomos, pero realmente haciendo un trabajo para una empresa por el que deberían estar contratados por cuenta ajena, es decir, con un contrato de trabajo y en su plantilla. Tienen todos los inconvenientes de los autónomos y también los de ser trabajador por cuenta ajena, pero ninguno de sus derechos.

Ante esta situación, que lógicamente hay que poder demostrar, se puede demandar judicialmente a la empresa para la que realmente se trabaja, para que se reconozca la existencia de una relación laboral y todos los derechos que esto supone. “Lo ideal es interponer una denuncia ante la Inspección de Trabajo”, al que también se puede denunciar de forma anónima online a través del buzón de denuncias de fraude laboral o de forma presencial. Una vez recibida, el organismo comienza una labor investigadora para determinar si se trata de una relación laboral o mercantil. En caso de confirmarse el fraude, la inspección, sin necesidad de pasar por un tribunal, “abre un acta de infracción y podría obligar a la empresa a dar de alta en la Seguridad Social a estos empleados”, detalla el abogado. Paralelamente, podría sancionar a la empresa con multas de hasta 3.000 euros.

Dicha decisión podrá ser impugnada por la empresa (y por los trabajadores) y revisada por los tribunales, ya que, en último caso, la decisión de si es o no una relación laboral la tiene un juez. Esto es el caso de Glovo que la inspección consideró que era una relación laboral, y en los tribunales hay disparidad de criterios.

Esta denuncia previa ante la inspección de trabajo nos puede ser muy útil como prueba en el juicio, teniendo en cuenta que los hechos que haya observado de manera personal la inspección tiene presunción de veracidad, aunque es importante recordar que vale cualquier otro tipo de prueba que sirva para acreditar la relación laboral.

También la compañía podría enfrentarse a consecuencias adicionales. En primer lugar, la Seguridad Social podrá reclamar las cotizaciones no abonadas de hasta los cuatro años anteriores. “Además, con recargo del 20%”. Asimismo, el empleado podría reclamar la diferencia salarial durante el último año entre lo cobrado y el sueldo fijado en el convenio, así como una indemnización por despido improcedente “cuando la empresa prescinda de él”.

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